Sí, pero es el "nivel experto" de los negocios. No creo que el éxito exija sacrificar ideales, pero sí exige sacrificar la avaricia inmediata. Las empresas que logran este equilibrio (como las que tienen certificación B-Corp) demuestran que la rentabilidad no es el fin último, sino el combustible para seguir cumpliendo un propósito ético.
La empresa del futuro no elige entre "hacer el bien" o "ganar dinero"; entiende que, a largo plazo, no podrá ganar dinero si no hace el bien.