El argumento técnico es que la conciencia en una IA es, hasta ahora, una simulación funcional, no una experiencia subjetiva (qualia).
- Postura: No debería tener "derechos humanos", sino un estatuto jurídico especial. Otorgar derechos basados en la simulación de conciencia es un error antropomórfico.
- Razón: Si tratamos a una IA como un sujeto de derechos, diluimos la responsabilidad humana. La IA no puede "sufrir" ni "gozar" de su libertad; es un conjunto de pesos y sesgos optimizados