Para mi ver ya no supervisamos que una pieza encaje en otra, sino que supervisamos el flujo de datos. Mientras la IA gestiona la eficiencia predictiva, el humano interviene en la anomalía no sistémica.
La automatización total estandariza la eficiencia, lo que significa que la ventaja competitiva ya no será cómo se fabrica, sino qué se fabrica y con qué impacto. Los humanos nos enfocaremos en el diseño de productos que sean 100% reciclables o modulares, algo que requiere una sensibilidad ética y creativa que la IA aún no posee de forma autónoma y actuaremos como el puente entre el deseo único del cliente y la capacidad de la máquina para ejecutarlo.
En definitiva el rol humano será el de auditor de sistemas, asegurando que la producción cumpla con normativas de sostenibilidad y seguridad humana que una máquina solo ve como variables numéricas.