La personalización, impulsada por algoritmos, busca mejorar nuestra experiencia ofreciéndonos contenido y productos relevantes. Sin embargo, esta misma personalización puede sentirse como una invasión a la privacidad cuando se recopilan y utilizan datos personales sin nuestro consentimiento explícito o cuando la línea entre sugerencia útil y manipulación se vuelve difusa.
La pregunta de si compramos lo que queremos o lo que el algoritmo nos dice que necesitamos es fundamental. Los algoritmos, basados en nuestros datos y comportamientos, pueden predecir nuestros deseos y necesidades futuras. En este sentido, influyen en nuestras decisiones de compra, a veces de manera sutil y otras más directa. La clave está en comprender cómo funcionan estos algoritmos y tomar decisiones informadas, siendo conscientes de la influencia que ejercen sobre nosotros.