Nuestros hijos son lo que se denomina «nativos digitales» (Prensky, 2001), dado que han nacido en una sociedad en la que el uso de la tecnología está presente en su día a día y van a requerir habilidades digitales para manejarse correctamente en su vida académica y profesional.
Como padres, es aconsejable que estemos informados y busquemos recursos que nos ayuden a acompañarlos y educarlos en el descubrimiento y utilización de las TIC. A continuación, se listan algunos consejos a tener en cuenta:
- No negar el uso de las TIC sino limitarlo. Es recomendable pactar unas reglas claras respecto al uso de móviles, tabletas y otros dispositivos: dónde y cuándo pueden usarlos y establecer un tiempo límite de uso. También se pueden acordar unos horarios «sin pantallas» y dar nosotros mismos ejemplos de aquello que les pedimos que hagan, dejando de lado las TIC y realizando otras actividades.
- Aprovechar su interés en las TIC para ayudarles a reflexionar sobre su uso. Plantearles preguntas sobre sí mismos y el uso responsable de las TIC, así como de las ventajas y riesgos que implican. Las TIC les permiten proporcionar gran cantidad de información sobre ellos mismos y relacionarse con los demás en función de la imagen que proyectan, por lo que los adolescentes deben poder reflexionar sobre las posibles consecuencias de la exposición de su vida privada en las redes, qué fotografías cuelgan y el porqué, si están pendientes constantemente de los comentarios o kike de sus amigos y qué ocurre cuándo no los obtienen, qué conductas online pueden suponerles un problema o incluso constituir un delito (la distancia suele crear una falsa sensación de anonimato e impunidad, pero también puede generarles sensación de indefensión frente al ciberbullying), etc.