En el entorno digital, esta metáfora cobra vida y las redes sociales son nuestro escenario, el perfil es nuestro personaje, y el público son nuestros seguidores.
Y aquí es donde el impacto de las redes sociales en la sociedad se vuelve evidente. Lo que compartimos, los filtros que elegimos, los temas que seguimos o incluso los silencios que guardamos construyen una narrativa sobre nosotros. Esa narrativa puede ser real, aspiracional o simplemente estratégica.