El impacto de las plataformas digitales en el comportamiento humano no puede reducirse a un mero reflejo analógico. Las redes sociales operan como entornos de socialización secundaria que redefinen activamente la identidad a través de fenómenos como la validación algorítmica y la curación de contenidos personales.
Este ecosistema digital altera la percepción del 'yo' real frente al 'yo' idealizado, modificando de manera sustancial las dinámicas de interacción social, la autoestimación y los mecanismos de pertenencia grupal. No estamos, por tanto, ante un simple espejo pasivo, sino ante una estructura que moldea y transforma la construcción de la subjetividad contemporánea."