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En articulación ¿Las redes sociales son un espejo de nuestros procesos cognitivos tradicionales, o están generando nuevas formas de identidad que modifican cómo nos conectamos en el mundo real?

En la cursada de la materia psicología cognitiva se enseña que los procesos mentales como la percepción, la atención, la memoria y el lenguaje son los que organizan y dan sentido a la información que recibimos, en el marco a las redes sociales, puedo entender que estas plataformas podrían reflejar nuestra identidad, y aca me pregunto si es que también la va a estar redefiniendo activamente.

Percepción, las redes filtran la realidad a través de algoritmos, moldeando lo que vemos y cómo lo interpretamos.

Atención, la economía de la atención digital condiciona qué aspectos de nuestra identidad mostramos y cuáles quedan invisibles.

Memoria, donde los recuerdos compartidos en línea se convierten en narrativas colectivas que influyen en la construcción del yo.

Lenguaje, la forma en que nos expresamos en redes (hashtags, memes, emojis) transforma los códigos tradicionales de comunicación.

Cito a autores que están en la bibliografía de la materia como Ulric Neisser (1967) que plante que la mente procesa la información de manera activa, y Vygotsky (1934) subrayó que la identidad se construye en interacción social, en este sentido, las redes sociales podrían aparecer como un nuevo escenario donde ambos principios se ponen en juego, procesamos información digital y construimos identidad en comunidad virtual.


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Desde mi opinión, las redes sociales funcionan tanto como un espejo de procesos cognitivos tradicionales como un espacio que participa activamente en la construcción de nuevas formas de identidad. Coincido en que la percepción, la atención, la memoria y el lenguaje continúan siendo fundamentales, pero ahora actúan dentro de entornos mediados por algoritmos, exposición constante e interacción inmediata.

No solamente mostramos quiénes somos: también seleccionamos qué aspectos presentar y recibimos respuestas en forma de comentarios, reacciones y cantidad de seguidores. Esa retroalimentación puede influir en la autoestima, el sentido de pertenencia y la manera en que nos percibimos. Además, la identidad digital puede acercarse a la identidad real, complementarla o convertirse en una versión idealizada de ella.

Por eso, retomando los aportes de Neisser y Vygotsky, considero que las personas procesan activamente la información recibida, pero construyen su identidad en interacción con los demás. Las redes no determinan completamente quiénes somos, aunque sí crean nuevas condiciones para relacionarnos y presentarnos. El desafío consiste en utilizarlas sin perder autenticidad ni sustituir los vínculos profundos del mundo real.

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