El cambio de canal en la comunicación y la actividad de la audiencia con información de retorno, más que cambiar o redefinir la identidad personalidad, genera una nueva escala de valoración en los estímulos que se perciben y la forma cómo los interpretamos, creando nuevas formas de recompensa para nuestro cerebro.
Las características principales de cada personalidad se mantienen, y si bien hablamos de nuevos comportamientos y hábitos, en menor medida se verán reflejados en formas de pensamiento.