Es recomendable establecer límites en el tiempo que se dedica a las redes sociales y priorizar los espacios de interacción presencial con familiares, amigos y compañeros. Además, realizar actividades recreativas, deportivas o culturales sin el uso constante del teléfono favorece una comunicación más cercana y fortalece las relaciones interpersonales. El equilibrio entre el mundo digital y el mundo real contribuye al bienestar emocional y a una mejor calidad de vida.