En mi opinión, no estoy de acuerdo en que las redes sociales estén redefiniendo nuestra identidad, ya que como seres humanos somos capaces de razonar, reflexionar, ser autónomos y valernos por nuestra propia cuenta. A nuestra identidad la vamos constituyendo a medida que crecemos, nos desarrollamos y avanzamos a partir de nuestras experiencias, modos de vida, costumbres, tradiciones, hábitos, valores, actitudes, comportamientos, entorno. Las redes sociales no nos definen ni nos redefinen, sino que son herramientas que el ser humano utiliza para poder llegar mas lejos, por ejemplo, en cuanto a avances tecnológicos, estudios, modos de ocio, conocer y relacionarnos con nuevas personas, mejorar el cambio climático, el surgimiento de nuevas carreras educativas, información que nos permite brindar un mejor crecimiento a los hijos, mejorar nuestra salud mental.
La virtualidad facilitó y nos sigue facilitando hoy en día para tener un mayor alcance hacia los nuevos desarrollos contemporáneos y las nuevas tendencias, lo que permite crear estrategias para mejorar el mundo, siempre y cuando las utilicemos para el bien.
Lo que no debemos hacer es mimetizarnos y dejarnos llevar por lo inmediato reduciendo toda nuestra esencia y existencia a la virtualidad, no perder el foco en las pequeñas cosas, redireccionarnos no olvidándonos de las cosas simples que nos hacen ser humanos. Y la Psicología juega un papel muy importante como cable a tierra para que no desaparezcan tales cualidades e intensificando nuestras habilidades blandas.
En redes como Instagram o TikTok, no mostramos exactamente quiénes somos, sino cómo queremos que nos vean. Elegimos las mejores fotos, las mejores frases. Es como si fuéramos el director de una película donde el personaje principal es "nosotros".
Como solo vemos la vida "perfecta" de los demás (sus vacaciones, sus logros, su ropa), a veces sentimos que la nuestra es aburrida o fea. Esto puede hacer que nuestra identidad se sienta pequeña o que no somos suficiente.
Las redes sociales son un escenario donde mostramos una versión especial de nosotros mismos. El truco está en no olvidar quién eres cuando apagas la pantalla.