Como bien ya sabemos, el fenómeno "Therian" hace referencia a personas que sienten una identidad profunda o una conexión interna con un animal no humano. En la mayoría de los casos, no implica la creencia de una transformación física, sino una vivencia de identidad, espiritualidad o experiencia subjetiva.
Desde el constructivismo, no se entiende la identidad como algo fijo o exclusivamente biológico, sino como una construcción que surge de la interacción entre la persona, sus experiencias, el lenguaje, la cultura y las relaciones sociales. En este sentido, la identidad therian puede analizarse como una forma de construir significado sobre uno mismo, influida tanto por experiencias personales como por los contextos sociales y culturales.
Por ello, la pregunta "¿natural o construcción social?" no suele responderse con un "o", sino con un "ambas":
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Puede haber experiencias subjetivas muy genuinas que la persona vive como naturales o propias.
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La manera de comprenderlas, nombrarlas ("therian"), expresarlas e integrarlas en la identidad está influida por la cultura, el lenguaje y las comunidades sociales.
Desde la psicología, ser therian no constituye por sí mismo un trastorno mental. Solo sería motivo de atención clínica si la experiencia genera un malestar significativo, deterioro en el funcionamiento o forma parte de otro cuadro psicológico que requiera evaluación.