En lo particular considero que la educación tradicional no desaparecerá, al menos en el futuro próximo, aunque su desaparición es inminente con el paso del tiempo y la llegada de nuevas generaciones debido al auge de las nuevas tecnologías y la mentalidad de los nuevos educandos.
Hoy día el aprendizaje se ha vuelto mucho mas complejo que en décadas anteriores debido a la multitud de formatos en los que se presenta la información y al descubrimiento de las inteligencias múltiples y la neurodiversidad cognitiva.
No obstante es injusta la crítica que se hace hoy al modelo tradicional, pues cada vez que miramos a nuestro alrededor observamos que la realidad que hoy existe en nuestro entorno es producto de mentes educadas bajo el modelo tradicional.
También es desproporcionada la afirmación de que el tradicional es un fracaso. Eso equivale a decir que los maestros de esta generación hemos sido producto de un modelo fracasado y eso por supuesto nos invalidaría como autoridad en el ámbito de la educación. ¿Puede un producto defectuoso producir algo bueno?.
Actualmente el sistema de premios y castigos, aprobación por calificación, menciones honorificas y similares, siguen usándose ampliamente en las instituciones educativas, y eso hace parte del modelo tradicional. Lo que si es cierto es que la educación tradicional ya no responde satisfactoriamente a las exigencias del mundo actual. Ya el maestro no es el poseedor de la verdad absoluta, pues es más lo que los estudiantes pueden aprender de manera autónoma, sin embargo tampoco significa ello que ya no es necesaria la figura del maestro, sino que ésta debe reinventarse para responder a tales exigencias y actuar como un mediador o catalizador del aprendizaje.
Finalmente opino que la educación tradicional no debería ser descartada del todo, sino que puede repotencializarse combinándola con metodologías activas que permitan al estudiante adquirir no solo conocimientos sino también competencias que le permitan adquirir un adecuado balance entre la teoría y la práctica.