El paradigma de la 'marca universal' estandarizada enfrenta una crisis de rentabilidad estructural debido a la evolución de los mercados digitales y la fragmentación de las audiencias. Históricamente, la rentabilidad de una marca global se fundamentaba en las economías de escala y en un mensaje unificado; sin embargo, los entornos competitivos contemporáneos exigen una adaptación cultural y operativa profunda.
Hoy en día, el valor se desplaza hacia la hiperpersonalización y la pertinencia local. Las corporaciones que insisten en sostener una propuesta rígidamente universal sin atender las particularidades socioeconómicas y los nichos específicos de cada región corren el riesgo de perder relevancia y enfrentar un incremento insostenible en sus costos de adquisición de clientes."