La estrategia de marca universal consiste en ofrecer un mismo producto, con idéntico nombre, diseño, empaque, mensaje y posicionamiento en todos los países donde opera la empresa, buscando reducir costos y construir una imagen global coherente.
En el contexto actual, caracterizado por la globalización, la digitalización y una mayor exigencia por la personalización, surgen dudas sobre su viabilidad:
- ¿Realmente genera ahorros de escala suficientes para compensar los riesgos de no adaptarse a preferencias locales, normas culturales o regulaciones específicas?
- ¿Permite captar la atención de consumidores que cada vez valoran más la cercanía, la identidad regional y la adaptación a sus necesidades particulares?