"En el paradigma del desarrollo de software moderno, la prioridad técnica e institucional debe recaer de manera inequívoca en los atributos de calidad internos: robustez, velocidad y seguridad. Una interfaz estéticamente impecable carece de valor operativo si la arquitectura subyacente presenta vulnerabilidades de seguridad, latencia elevada o fallos en el procesamiento de datos críticos.
La solidez del código, la optimización de algoritmos y la resiliencia ante contingencias constituyen los cimientos que garantizan la viabilidad y escalabilidad del sistema a largo plazo. La usabilidad es un componente indispensable, pero debe construirse siempre sobre una infraestructura de software que sea técnicamente íntegra, segura y eficiente."