En psicopatología clínica, los trastornos de la personalidad del Grupo B se caracterizan por patrones de conducta dramáticos, emocionales o erráticos. Dentro de este grupo se encuentra el trastorno narcisista de la personalidad, definido por:
- Grandiosidad persistente: una visión exagerada de la propia importancia y logros.
- Necesidad constante de admiración: búsqueda de reconocimiento y aprobación externa.
- Falta de empatía: dificultad para reconocer y comprender los sentimientos y necesidades de los demás.
- Relaciones interpersonales problemáticas: tendencia a explotar a otros para alcanzar objetivos personales.
- Sensibilidad extrema a la crítica: reacciones defensivas o de ira ante cuestionamientos.
Este trastorno no se relaciona con la excentricidad o el aislamiento (que corresponden más a los trastornos del Grupo A), sino con un patrón de egocentrismo y vulnerabilidad emocional encubierta. En el ámbito clínico, se diagnostica cuando estos rasgos son persistentes, inflexibles y generan un deterioro significativo en la vida social, laboral o personal del individuo.