las redes sociales son un espejo y a la vez un molde: reflejan características humanas que siempre han existido, pero también transforman la manera en que construimos y expresamos nuestra identidad.
Por ejemplo, una persona puede mostrar solo los aspectos más exitosos o felices de su vida en redes, creando una versión seleccionada de sí misma. Con el tiempo, esa imagen puede llegar a influir en cómo se ve a sí misma.