No solo somos afectados por lo que vemos, sino también por la respuesta que obtenemos a nuestras propias publicaciones. Cada like o comentario positivo genera una gratificación inmediata, un refuerzo que nos hace sentir aceptados y valorados. Esta necesidad de validación externa puede convertirse en una dependencia emocional, donde nuestro estado de ánimo queda condicionado por la aprobación de otros.
El peligro de esta dependencia radica en que entregamos nuestra felicidad a un factor externo, a persona que, en muchos casos, ni siquiera conocemos. De esta manera, el bienestar personal deja de depender de nuestra propia percepción y pasa a estar controlado por el reconocimiento digital