En criminología existen dos enfoques principales:
1. Justicia retributiva: se centra en castigar el delito proporcionalmente para restablecer el orden social y disuadir conductas criminales.
2. Justicia rehabilitadora o restaurativa: busca entender las causas del delito y rehabilitar al infractor, reparando el daño a la víctima y reduciendo la reincidencia.
En un modelo ideal, la mayoría de la doctrina criminológica propone un sistema equilibrado: responsabilidad penal por el hecho cometido, pero con programas efectivos de reinserción social basados en psicología, educación y tratamiento.
Sobre un sistema sin cárceles, es teóricamente posible en delitos menores mediante medidas como justicia restaurativa, libertad supervisada o programas comunitarios. Sin embargo, para delitos graves o sujetos de alta peligrosidad, la privación de libertad sigue siendo considerada necesaria para protección social.