En un mundo ideal, considero que la justicia debería evolucionar de un modelo puramente punitivo (castigo) hacia un modelo restaurativo y preventivo. El enfoque principal debería ser entender las causas del delito y buscar la rehabilitación del delincuente, ya que el castigo por sí solo no garantiza que la persona se reintegre de forma productiva a la sociedad.
Sin embargo, para que esto funcione, debemos considerar:
- La importancia de la salud mental y el entorno social: Muchos delitos son consecuencia de carencias profundas. Entender al delincuente no es justificar su acto, sino identificar qué falló en el sistema para evitar que se repita.
- La rehabilitación como inversión: Un sistema que educa y rehabilita reduce la reincidencia, lo que a largo plazo es más eficiente y humano que simplemente encarcelar.
- ¿Un sistema sin cárceles? Aunque es un ideal noble, en nuestra realidad actual parece difícil de alcanzar por completo debido a la necesidad de proteger a las víctimas y a la sociedad de delitos graves. No obstante, las cárceles deberían dejar de ser centros de aislamiento para convertirse en centros de formación y transformación real.
En conclusión, la justicia debe ser firme pero con un rostro humano, priorizando siempre la posibilidad de que un individuo pueda rectificar su camino a través de la educación y el apoyo psicológico."