Creo que la justicia no debería centrarse solo en castigar, sino en entender por qué alguien comete un delito y buscar formas de rehabilitarlo. Castigar puede prevenir temporalmente, pero no transforma comportamientos ni ayuda a reintegrar a la persona a la sociedad.
Un sistema sin cárceles podría ser posible si existen alternativas como la justicia restaurativa, el trabajo comunitario y programas de educación o tratamiento. La clave es proteger a la sociedad mientras se da la oportunidad de cambio y crecimiento a quienes cometieron errores.