Hola a todos, excelente pregunta doy mi aporte en este foro.
En psicología entendemos que nuestras decisiones de consumo no son completamente racionales, como comentaste KARI en el Foro y coincido, sino que están atravesadas por sesgos cognitivos y por la influencia del entorno. Vestir bien, por ejemplo, no siempre responde a una necesidad funcional, sino a la imagen que queremos proyectar hacia los demás: es una forma de comunicar identidad, pertenencia y estatus.
Las redes sociales amplifican este fenómeno porque funcionan como un escenario donde mostramos versiones idealizadas de nosotros mismos, como comento RONALD el compañero. Allí se refuerzan normas sociales y expectativas que influyen en lo que compramos, cómo nos vestimos y qué compartimos. En ese sentido, el consumo se convierte en una práctica social que va más allá de la necesidad: es también una manera de construir y sostener nuestra personalidad frente al grupo.
Por eso, más que hablar de elecciones totalmente libres, conviene reconocer que nuestras decisiones están condicionadas por tal vez algo que vimos en las redes o la presión social y los sesgos que nos llevan a preferir lo que otros validan. La clave está en desarrollar una mirada crítica para distinguir cuándo consumimos por necesidad y cuándo lo hacemos para responder a esas influencias externas.