Para reflexionar sobre cómo el entorno social y las creencias influyen en nuestro bienestar, les comparto el siguiente caso breve:
Don Carlos (72 años) vive solo desde que enviudó. Tiene un diagnóstico de hipertensión arterial y diabetes tipo 2. Su médico le ha prescrito una dieta estricta y caminatas diarias, pero Don Carlos casi no sale de casa, se salta los medicamentos y suele decir: "A mi edad, para qué me cuido, lo que tenga que ser, será". Sus vecinos y familiares, con buena intención, a veces le llevan comida alta en azúcares o le dicen que "descanse y no camine para no fatigarse". Desde la perspectiva biopsicosocial, vemos cómo el aislamiento, las normas sociales y las creencias familiares actúan como barreras invisibles que anulan su adherencia al tratamiento.
Pregunta: Desde los modelos que hemos estudiado (como el Modelo de Creencias en Salud o la Teoría de la Conducta Planeada), ¿cómo podríamos rediseñar el entorno social de Don Carlos para transformar su percepción de autoeficacia y lograr que adopte un estilo de vida activo sin que sienta que está luchando solo contra el sistema?