hoy vemos a muchos jóvenes auto diagnosticándose como Bipolares o Depresivos en sus perfiles de redes sociales, como estudiosos de la salud mental, les pregunto:
Hasta qué punto el acceso a los criterios de del DSM-5, sin una evaluación integral ni un diagnóstico diferencial que (descarte cosas como la tiroides o el uso de sustancias), está creando una identidad de etiqueta?
estamos definiendo quiénes somos a través de la patología en lugar de la salud?
En redes sociales, a veces se confunde quiénes somos con las etiquetas que vemos o adoptamos. Ponerle nombre a lo que sentimos puede ayudar, pero el problema es cuando nos autodiagnosticamos sin orientación profesional. Eso puede hacer que nos limitemos o nos definamos de forma incorrecta. Al final, es importante recordar que somos mucho más que una etiqueta.
El problema no es la etiqueta en sí, sino el uso que se le da. Cuando una etiqueta diagnóstica sirve para comprender y acceder a tratamiento es útil; cuando se convierte en un sello de identidad fijo, excluyente o autojustificatorio, es peligrosa. Las redes sociales han acelerado este fenómeno, generando una cultura del autodiagnóstico validado por pares en lugar de por profesionales.