Las redes han transformado la forma en que los jóvenes se relacionan entre sí. En un mundo hiperconectado, las redes sociales facilitan el hecho de mantenerse en contacto con amigos y familiares, incluso si están geográficamente separados.
Además, las redes permiten una comunicación instantánea y rápida, lo que puede beneficiar el fortalecimiento de las relaciones personales ya existentes.
Sin embargo, hay también riesgos que pueden perjudicar las relaciones interpersonales de los jóvenes. El exceso de tiempo dedicado a las redes puede llevar a una disminución o pérdida en la comunicación cara a cara, lo que puede afectar la calidad de las relaciones offline. Además, la exposición a la envidia y la comparación social en las diferentes plataformas puede causar ansiedad y estrés y dañar las relaciones.
Por último, aunque las redes pueden beneficiar el establecimiento de nuevas relaciones interpersonales de calidad, existe el riesgo (muy alto) de caer en redes de acoso con fines ilícitos ante las que el o la joven no puede tener herramientas para hacer frente.