Pienso que las redes sociales no crean completamente quiénes somos, pero sí influyen bastante en cómo nos mostramos y cómo queremos que otros nos vean. En cierto modo, reflejan nuestra personalidad, pero también la modifican, porque muchas veces mostramos solo lo mejor de nosotros y ocultamos lo demás.
Por ejemplo, en plataformas como Instagram, TikTok o Facebook, las personas suelen compartir momentos felices o ideales, lo que puede hacer que la identidad que se muestra no sea totalmente real. Esto también puede generar comparaciones y afectar la autoestima.
En cuanto a la conexión con los demás, no creo que la hayamos perdido por completo, pero sí ha cambiado. Ahora nos comunicamos más por mensajes o reacciones, lo que a veces hace que las relaciones sean menos profundas que cuando hablamos cara a cara.
Aun así, las redes también tienen aspectos positivos, como permitirnos mantener contacto con personas lejanas o encontrar grupos con intereses similares.