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Hola a todos, compañeros y docente,

Comparto mi reflexión sobre un fenómeno que considero central en nuestra era: cómo las redes sociales se han convertido en un escenario donde la identidad se fragmenta entre lo que mostramos y lo que ocultamos.

Desde mi punto de vista, estas plataformas funcionan a menudo como una *vitrina de falsedades. No solo nos referimos a las "Noticias Falsas", sino a la construcción de una vida idealizada que genera una desconexión con la realidad tangible. Sin embargo, lo más interesante ocurre en lo que queda bajo la superficie. Me parece que el espacio digital actúa como una válvula de escape para el deseo reprimido. Aquello que no nos atrevemos a ser o decir en la interacción "cara a cara", lo proyectamos en la red, ya sea a través de la validación constante (todo por un like) o de conductas impulsivas que reflejan nuestras carencias más profundas.

Al final, me pregunto: ¿Estamos usando las redes para conectarnos con los demás, o simplemente para alimentar una narrativa que nos aleja de nuestra propia verdad? Creo que es vital que, como futuros profesionales, analicemos si esta exposición constante está fortaleciendo nuestro autoconcepto o si, por el contrario, está profundizando nuestras neurosis.

 las redes sociales funcionan como un "Ideal del Yo" (término freudiano), donde proyectamos lo que quisiéramos ser pero no somos. Mostrar una "vida perfecta" oculta a menudo cuadros depresivos o ansiedades que la persona no se permite expresar en público.

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La máscara digital constituye una forma contemporánea de construcción identitaria mediada por la tecnología, en la que se articulan procesos psíquicos inconscientes y condicionamientos sociales. La tensión entre la imagen idealizada y la subjetividad real favorece la aparición de malestar psíquico, evidenciando que aquello que se intenta ocultar —lo reprimido— retorna de manera simbólica o disruptiva. Comprender este fenómeno permite analizar críticamente la relación entre identidad, tecnología y salud mental en la actualidad.
La máscara digital: entre la construcción de falsedades y el retorno de lo reprimido
La vida en redes no es un simple reflejo de lo que somos: es, muchas veces, una puesta en escena. Desde la Psicología y la Psicoanálisis, podemos entender este fenómeno como la construcción de una “máscara digital”.
¿Qué es la máscara digital?
Es la imagen idealizada que una persona construye en entornos virtuales (redes sociales, plataformas digitales), donde muestra:
• lo que quiere ser
• lo que cree que los demás esperan
• lo que socialmente es valorado
Muchas veces oculta aspectos reales, vulnerables o conflictivos de su identidad.
Construcción de falsedades
En este proceso aparecen mecanismos como:
• Idealización: mostrar solo lo positivo
• Edición de la realidad: fotos, filtros, relatos selectivos
• Búsqueda de aprobación: “likes”, validación externa
• Comparación social: medir la propia vida con la de otros
Esto no siempre es consciente: responde a normas culturales y a la necesidad de pertenecer.
El retorno de lo reprimido
Concepto central del Sigmund Freud.
Se refiere a que aquello que reprimimos (emociones, deseos, conflictos) no desaparece, sino que vuelve de otras formas.
En lo digital puede aparecer como:
• publicaciones impulsivas.
• agresividad en comentarios.
• exposición excesiva.
• contradicciones entre lo que se muestra y lo que se vive.