Hola a todos, compañeros y docente,
Comparto mi reflexión sobre un fenómeno que considero central en nuestra era: cómo las redes sociales se han convertido en un escenario donde la identidad se fragmenta entre lo que mostramos y lo que ocultamos.
Desde mi punto de vista, estas plataformas funcionan a menudo como una *vitrina de falsedades. No solo nos referimos a las "Noticias Falsas", sino a la construcción de una vida idealizada que genera una desconexión con la realidad tangible. Sin embargo, lo más interesante ocurre en lo que queda bajo la superficie. Me parece que el espacio digital actúa como una válvula de escape para el deseo reprimido. Aquello que no nos atrevemos a ser o decir en la interacción "cara a cara", lo proyectamos en la red, ya sea a través de la validación constante (todo por un like) o de conductas impulsivas que reflejan nuestras carencias más profundas.
Al final, me pregunto: ¿Estamos usando las redes para conectarnos con los demás, o simplemente para alimentar una narrativa que nos aleja de nuestra propia verdad? Creo que es vital que, como futuros profesionales, analicemos si esta exposición constante está fortaleciendo nuestro autoconcepto o si, por el contrario, está profundizando nuestras neurosis.
las redes sociales funcionan como un "Ideal del Yo" (término freudiano), donde proyectamos lo que quisiéramos ser pero no somos. Mostrar una "vida perfecta" oculta a menudo cuadros depresivos o ansiedades que la persona no se permite expresar en público.