Desde mi perspectiva, las redes sociales funcionan como un espejo amplificado. No creo que redefinan quiénes somos, sino que exponen nuestras necesidades de pertenencia, reconocimiento y expresión que siempre han existido. Sin embargo, el riesgo real es que ese espejo se convierta en una máscara que oculte nuestra verdadera esencia.
En mi caso personal, debido a mis retos de salud y discapacidad, las redes y la tecnología no son solo un espejo, sino una ventana de oportunidad. Me permiten conectar con el mundo y seguir mi formación profesional cuando las barreras físicas intentan aislarme.
Sobre la conexión en el mundo real, creo que:
- La tecnología es un medio, no un fin: Las redes pueden acercar a los que están lejos, pero no deben alejarnos de quienes tenemos al lado.
- La calidad de la conexión: Estamos perdiendo profundidad si solo buscamos 'likes' en lugar de empatía real. La verdadera conexión nace de la vulnerabilidad y la honestidad, algo que a veces se pierde tras los filtros.
En conclusión, nuestra identidad debe ser sólida fuera de la pantalla para que, al entrar en el mundo digital, las redes sean una herramienta de crecimiento y no un laberinto donde perdamos nuestra capacidad de conectar humanamente."
Hoy en día el buscar identidad o una conexión real, se encuentra limitada a lo que vemos más no tanto al experimentar emociones nuevas o salir de la monotonía, he allí encontramos apps de citas y demás. Más que redefinir que somos creo que nos hacen sentir perdidos debido a todo lo que vemos y sentimos que podría hacer o ser ello, las redes son una gran herramienta de búsqueda más no se logra lo mismo viviendo una vida real, fuera del Internet.