Creo que funcionan como un espejo aumentado: no han cambiado nuestra esencia, pero sí han amplificado nuestra necesidad de validación. El riesgo real no es perder la capacidad de conectar, sino que estamos priorizando una identidad curada y perfecta sobre la conexión real, que es más cruda y desordenada. Al final, la clave está en usar las redes como una herramienta de expresión sin dejar que los filtros definan quiénes somos fuera de la pantalla.
Yo siento que la necesidad de validación en redes sociales es algo muy común hoy en día. Muchas veces buscamos aprobación a través de likes, comentarios o reacciones, y eso puede influir en cómo nos sentimos con nosotros mismos. El problema es cuando empezamos a depender de eso para sentirnos bien, porque ahí nuestra autoestima queda en manos de los demás y no de nosotros mismos.
Es un rasgos del ser humano el querer pertenecer o ser perteneciente de algo o algún grupo, por ende la validación es muy importante, incluso más con el uso de redes sociales esa validación se vuelve una búsqueda inalcanzable.