¡Bienvenido!

Comparta y comente sobre el mejor contenido y las mejores ideas de marketing. Construya su perfil profesional y conviértase en un mejor mercadólogo.

Registrarse

This question has been flagged
1 Reply
10 Views

El secreto profesional es uno de los pilares fundamentales de la relación entre el psicólogo y el paciente, ya que permite construir un espacio de confianza y seguridad. Sin embargo, pueden presentarse situaciones en las que mantener esa confidencialidad genere un verdadero dilema ético.

Por ejemplo, ¿qué sucede si durante una sesión un paciente confiesa haber cometido un delito? ¿Debería el profesional preservar siempre la información recibida o existen circunstancias en las que tendría que comunicarla? La situación se vuelve aún más compleja si existe la posibilidad de que otras personas continúen en riesgo.

Considero que no todos los casos pueden analizarse de la misma manera. Es necesario evaluar la gravedad de la situación, si existe un riesgo actual para el propio paciente o para terceros y qué establecen las normas éticas y legales que regulan nuestra profesión.

Por eso, me parece interesante abrir el debate: ¿hasta dónde debería llegar el secreto profesional y en qué situaciones consideran que estaría éticamente justificado romper la confidencialidad?

Avatar
Discard
Best Answer

Coincido con lo planteado y considero importante agregar que el Trastorno de la Personalidad Narcisista no debería confundirse con tener una autoestima elevada, ser seguro de uno mismo o presentar ocasionalmente conductas egocéntricas. Se trata de un patrón persistente de funcionamiento que atraviesa diferentes ámbitos de la vida de la persona y puede generar dificultades significativas en sus vínculos interpersonales, familiares, laborales y afectivos.

Un aspecto que me parece especialmente interesante es la aparente contradicción que puede existir entre la imagen de superioridad que la persona muestra hacia los demás y la fragilidad que puede presentar frente a la crítica, el rechazo o la falta de reconocimiento. Por este motivo, detrás de determinadas actitudes de grandiosidad puede existir una autoestima que necesita ser sostenida constantemente mediante la valoración externa.

También considero fundamental evitar utilizar expresiones como “es un narcisista” para describir rápidamente a una persona que tiene comportamientos egoístas, manipuladores o poco empáticos. La presencia de algunos rasgos narcisistas no implica necesariamente la existencia de un trastorno de personalidad. El diagnóstico requiere una evaluación clínica integral realizada por profesionales capacitados.

Desde la psicología, comprender este trastorno implica ir más allá de las conductas visibles y preguntarnos por la manera en que la persona construye su identidad, regula su autoestima y establece sus vínculos con los demás.

A partir de esto, me surge una pregunta para continuar reflexionando: ¿hasta qué punto la necesidad actual de aprobación y reconocimiento a través de las redes sociales puede favorecer determinados rasgos narcisistas sin que necesariamente estemos frente a un trastorno de personalidad?

Avatar
Discard