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de Educación y Empleabilidad

Educación y empleabilidad

¿Estudiar más años garantiza mejores oportunidades laborales?

Qué dicen los informes recientes de la OIT y la CEPAL sobre la relación entre nivel educativo, acceso al empleo, informalidad e ingresos en América Latina.

  • Por Equipo editorial OLEE
  • Tipo: Análisis documental
  • 9 min de lectura
Grupo de jóvenes sentados juntos al aire libre
Imagen ilustrativa. Fotografía: Unsplash.

Cómo leer este análisis:Dato observadoProyección o estimaciónInterpretación o recomendación de la fuente

Resumen ejecutivo

En América Latina, las personas con más años de escolaridad tienen tasas de ocupación más altas que quienes estudiaron menos. Los datos más recientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo confirman para hombres y mujeres en doce países. Sin embargo, la evidencia no respalda la idea de que estudiar más «garantice» buenas oportunidades. La propia OIT advierte que la educación, «por sí sola», no basta para cerrar las brechas de género, y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señala que el aumento del nivel educativo no se traduce de manera equitativa en mejores resultados laborales. La informalidad, que alcanza a casi la mitad de las personas ocupadas, limita lo que la educación puede lograr. Este análisis documental revisa ambos informes, distingue los datos observados de las interpretaciones y plantea qué preguntas deberá responder la investigación aplicada en la región.

Contexto y pregunta central

La promesa de que «estudiar abre puertas» ha orientado durante décadas las decisiones de familias, estudiantes y gobiernos en América Latina. La región amplió de forma notable la cobertura educativa, y una proporción creciente de jóvenes dedica más años a estudiar. Al mismo tiempo, los mercados de trabajo siguen marcados por una informalidad elevada, brechas de género persistentes y diferencias profundas entre países.

La pregunta que guía este análisis es concreta: ¿la evidencia regional reciente muestra que estudiar más años garantiza mejores oportunidades laborales? Para responderla revisamos dos informes publicados a finales de 2025: el Panorama laboral 2025: América Latina y el Caribe de la OIT y el Panorama Social de América Latina y el Caribe, 2025 de la CEPAL. Distinguimos tres dimensiones: el acceso al empleo, la calidad del empleo y los ingresos.

Hallazgos documentados

1. Más educación se asocia con mayor ocupación

Dato observado En el primer semestre de 2025, en el promedio de 12 países, la tasa de ocupación aumentaba con el nivel educativo (OIT, 2025, p. 42, gráfico 3.8):

Tasa de ocupación por nivel educativo y sexo, primer semestre de 2025 (promedio de 12 países)
Nivel educativoHombresMujeres
Bajo (0 a 6 años de estudio)61,4 %30,6 %
Medio (7 a 12 años)71,8 %46,5 %
Alto (13 años o más)78,7 %67,2 %

Fuente: OIT (2025), Panorama laboral 2025, p. 42, gráfico 3.8. Las definiciones de los niveles provienen del gráfico 3.7 del mismo informe.

La relación es clara en ambos sexos: entre el nivel bajo y el alto, la tasa de ocupación de las mujeres pasa de 30,6 % a 67,2 %, y la de los hombres de 61,4 % a 78,7 %.

2. La educación no cierra por sí sola la brecha de género

Dato observado La distancia entre hombres y mujeres es especialmente amplia en el grupo con menor nivel educativo: unos 30 puntos porcentuales (OIT, 2025, p. 41). Con los valores del gráfico 3.8, la brecha es de 25,3 puntos en el nivel medio y de 11,5 puntos en el nivel alto.

Interpretación del informe La OIT concluye que, «aunque la educación es crucial, por sí sola no basta para cerrar las brechas de género en la inserción laboral» (OIT, 2025, p. 42). Entre los factores que menciona están el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, la segmentación ocupacional y los sesgos en la contratación.

3. Las personas con menos educación perdieron terreno

Dato observado Entre el primer semestre de 2024 y el de 2025, la participación laboral de las mujeres con nivel educativo bajo cayó 3,2 % y su ocupación 2,8 %; en los hombres del mismo nivel, las caídas fueron de 1,3 % y 0,8 % (OIT, 2025, pp. 40-41). Son variaciones porcentuales de las tasas, no puntos porcentuales. La OIT resume que la brecha laboral por nivel educativo y por género «se amplió en el grupo de menor capital humano» (p. 40).

Interpretación del informe La OIT ofrece dos explicaciones posibles sin decidir entre ellas: una menor demanda de empleos para personas con baja escolaridad o un aumento de la asistencia educativa (OIT, 2025, pp. 40-41).

4. La calidad del empleo depende de algo más que la escolaridad

Dato observado La tasa regional de informalidad fue de 46,7 % en el primer semestre de 2025, en el promedio de 12 países, con un rango que va de 22,3 % en Uruguay a 82,3 % en Bolivia (OIT, 2025, pp. 35-37). Entre los jóvenes de 15 a 24 años la informalidad llegó a 56,0 %, frente a 42,8 % entre los adultos (p. 46).

Interpretación del informe La CEPAL sostiene que el aumento del nivel educativo debería traducirse en mayor participación, menor desocupación y mejores salarios, pero que «esto no ocurre de manera equitativa» (CEPAL, 2025, p. 19). Agrega que los altos niveles de informalidad «limitan el efecto redistributivo de la educación» (p. 20).

5. Los ingresos crecen con la educación, con matices

Estimaciones El Panorama laboral 2025 recoge que, en el conjunto del mercado laboral latinoamericano, cada año adicional de escolaridad se asocia con alrededor de un 11 % más de ingresos, una cifra que toma de Psacharopoulos y Patrinos (2018) (OIT, 2025, p. 60). La propia CEPAL estima que, en el promedio de 13 países, el ingreso esperado de una persona ocupada de 30 años en 2023 se duplicaba con 8 años de escolaridad frente a una persona sin estudios, se multiplicaba por 2,7 con 12 años y por 4,1 con 17 años; en 2003 esas relaciones eran algo mayores: 2,2, 3,1 y 4,9 (CEPAL, 2025, p. 104). La CEPAL resume que, a pesar de los obstáculos, «estudiar más sigue siendo rentable» (p. 104).

Estimación de un estudio de caso En una encuesta de la OIT a personas que trabajan en plataformas web, el retorno de cada año de educación sobre el ingreso por hora obtenido en la plataforma fue de al menos 3,8 %, y de 13,9 % al considerar el ingreso total (OIT, 2025, pp. 60-66). La OIT advierte que la muestra «no constituye una muestra estadísticamente representativa» (pp. 61-62), y el coeficiente de 3,8 % solo es significativo al 10 %.

Análisis de OLEE

Esta sección presenta la interpretación del equipo editorial de OLEE a partir de los datos anteriores. No es un resultado de investigación de campo propia.

La evidencia revisada permite responder la pregunta con precisión: estudiar más años se asocia con mejores oportunidades laborales, pero no las garantiza. Tres matices ayudan a entender por qué.

Primero, la ventaja educativa es real pero desigual. Una mujer con nivel educativo alto tiene una tasa de ocupación más de dos veces mayor que una con nivel bajo, según los datos de la OIT. Aun así, sigue por debajo de la de un hombre con el mismo nivel. La educación amplía las oportunidades, pero opera dentro de estructuras que la escolaridad sola no modifica, como la distribución del trabajo de cuidados.

Segundo, el acceso al empleo no equivale a un buen empleo. Los datos disponibles miden con más detalle si una persona trabaja que en qué condiciones lo hace. El Panorama laboral 2025 no desagrega la informalidad, la desocupación ni los salarios por nivel educativo para el conjunto de los trabajadores. Por eso no es posible afirmar, solo con esta fuente, cuánto reduce la educación el riesgo de informalidad. Lo que sí documentan ambos informes es que la informalidad es alta y que, según la CEPAL, limita los beneficios de la educación.

Tercero, el tipo de trabajo importa. El estudio de caso sobre plataformas web, aunque no es representativo, sugiere que algunos mercados recompensan menos la educación que otros. Para quienes estudian, esto implica que la pertinencia de la formación y el sector en el que se trabaja pueden pesar tanto como los años de estudio.

Implicaciones para Latinoamérica

  • Para las personas que estudian: la educación sigue siendo una de las inversiones con mayor asociación positiva con el empleo y los ingresos, pero conviene valorar también la pertinencia de la formación, la experiencia práctica y las condiciones del sector al que se aspira.
  • Para las instituciones educativas: la evidencia invita a medir no solo cuántas personas se gradúan, sino en qué condiciones se insertan laboralmente, incluidos la formalidad y los ingresos.
  • Para las políticas públicas: la CEPAL recomienda articular el progreso educativo con la creación de empleo formal, políticas de cuidado y formación profesional (CEPAL, 2025, p. 20). Sin esos complementos, la expansión educativa tiene un efecto limitado sobre la desigualdad.
  • Para la agenda de investigación: hacen falta datos regionales que relacionen el nivel y el tipo de formación con la calidad del empleo, desagregados por sexo, edad y país.

Limitaciones de la evidencia

  • Los promedios regionales cubren entre 8 y 17 países según el indicador, y la mayoría de las cifras de 2025 corresponden al primer semestre (OIT, 2025).
  • Las relaciones entre educación y empleo presentadas son descriptivas: no permiten afirmar que la educación cause por sí misma los resultados observados.
  • El Panorama laboral 2025 no presenta salarios, informalidad ni desocupación por nivel educativo para el conjunto de los trabajadores.
  • Las relaciones de ingreso por años de estudio de la CEPAL provienen de ecuaciones de Mincer estimadas para 13 países y describen asociaciones, no efectos causales (CEPAL, 2025, p. 105).
  • El estudio sobre plataformas web se basa en una muestra no representativa y debe leerse como un estudio de caso.

Conclusiones

La evidencia regional reciente confirma que la educación se asocia con mayores tasas de ocupación e ingresos en América Latina. Pero también muestra que esa ventaja no se distribuye por igual: las mujeres, las personas jóvenes y quienes se insertan en mercados informales obtienen menos de cada año de estudio. La pregunta útil, por lo tanto, no es solo cuántos años se estudian, sino qué formación se recibe, en qué condiciones se accede al trabajo y qué apoyos existen para que la educación se traduzca en oportunidades reales. OLEE se propone contribuir a responder esa pregunta con investigación aplicada en la región.

Referencias

  1. Organización Internacional del Trabajo. (2025). Panorama laboral 2025: América Latina y el Caribe. Oficina Internacional del Trabajo. https://doi.org/10.54394/SCJS5838. Página oficial: ilo.org
  2. Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2025). Panorama Social de América Latina y el Caribe, 2025: cómo salir de la trampa de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social (LC/PUB.2025/23-P). CEPAL. ISBN 978-92-1-157692-4. Página oficial: cepal.org
  3. Psacharopoulos, G. y Patrinos, H. A. (2018). Returns to investment in education: A decennial review of the global literature (Policy Research Working Paper 8402). Banco Mundial. Citado en OIT (2025), p. 60.
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